10 consejos para el cuidado de personas con discapacidad

10 consejos para el cuidado de personas con discapacidad

Hoy, en el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, los profesionales de las residencias de Grupo Reifs han elaborado una breve guía con consejos sobre cómo cuidar y asistir a personas con discapacidad.

Normalmente solemos asociar la discapacidad con la necesidad de dependencia de otros. Por eso, la primera reacción cuando estamos frente a una persona con alguna discapacidad es intentar ayudarles en todo aquello que nosotros consideramos que necesita o que «no puede hacer» por sí misma. Sin embargo lo deseable es todo lo contrario, intentar conseguir que esa persona alcence la máxima autonomía posible.

Basándose en su trabajo diario en las residencias de Grupo Reifs, nuestro equipo de profesionales ha recopilado estos consejos y recomendaciones de cómo actuar y qué actitudes debemos evitar.

Actitudes a evitar ante personas con discapacidad

  • Sobreprotección. Las personas con discapacidad no necesitan que estemos encima de ellas todo el tiempo, solo para aquellas necesidades concretas de las que ya estaremos informados o ellas mismas nos las pidan.
  • Pena. Cómo ocurre con el resto de las personas, no quieren que nadie se compadezca de ellas ni que se sobrevalore su trabajo por tener una discapacidad. Debemos valorarlas por lo que hacen y no por lo que son.
  • Miedo o rechazo. Muchas veces evitamos interactuar con una persona con discapacidad por miedo a no saber hacerlo bien. En este caso lo único que debemos hacer es actuar cómo con cualquier otro y preguntarle, en los casos en los que la comunicación se vea mermada por el tipo de discapacidad, cómo podemos ayudarle y que sea ella la que marque el ritmo.
  • Dirigirnos al acompañante. Es muy importante que cuándo le hablemos a una persona con discapacidad lo hagamos dirigiéndonos directamente a ella y no al acompañante, ya que este acto les suele frustrar mucho y afectar negativamente a su autoestima.
  • No es una incapacidadSiempre debemos de tener claro que la discapacidad no es una incapacidad. Tener limitaciones para realizar una tarea no implica necesariamente que no pueda hacerlo, a veces sólo necesita los apoyos necesarios.
  • Subestimar. Nunca debemos subestimar ni prejuzgar.

 

10 consejos para el cuidado de personas con discapacidad

Cuidados del cuidador

La base del éxito en el cuidado de una persona dependiente se encuentra la salud física y mental del cuidador. A menudo los cuidadores deben enfrentarse a situaciones difíciles de gestionar. Es un trabajo duro, y como tal, el desgaste físico puede pasarles factura. Por ello, es importante que el epicentro de su atención recaiga, en primer lugar, en uno mismo. Llevando una buena alimentación y manteniendo su estado físico en un punto óptimo, podrán dar lo mejor de sí mismos. Además, es importante saber pedir ayuda. Cuando la rutina nos sobrepase hay que dejarse guiar por los consejos de otros compañeros con más experiencia, que sin lugar a dudas, harán más llevaderos los problemas que pueden ir surgiendo.

Formación constante

La formación es de suma importancia en cualquier área de nuestras vidas. En lo que se refiere al cuidado de una persona en situación de dependencia, a menudo nos encontraremos con problemáticas asociadas difíciles de abordar. Desafíos tales como inmovilidades, alzhéimer, depresiones, trastornos, etc. nos dan una amplia idea de los retos que hay que asumir a diario. Tener una formación adecuada, nos dará la llave para la realización de una intervención exitosa con cada persona.

Cuidar la higiene

Cuidar el aseo personal de la persona es fundamental para evitar la aparición de otro tipo de enfermedades. Aparte de los baños o aseos diarios, es importante concienciarlos del uso de cremas hidratantes o protectores solares y no perder de vista la salud bucal. Hacerse mayor, no está reñido con la coquetería, así que hay que prestarle mucha atención a este aspecto e intentar incentivar siempre su cuidado personal.

Tener una buena alimentación

Tener una buena alimentación es sinónimo de salud. Es fundamental para todos, máxime para nuestros mayores, seguir una dieta equilibrada basada en alimentos ligeros,

poca sal y preferiblemente hervidos o a la plancha. Si queremos que nuestro mayor dependiente goce de una buena salud física y mental es fundamental que sigamos una dieta sana y equilibrada.

Seguimiento de la medicación

El seguimiento continuo y la correcta administración de la medicación es el pilar sobre el que se construye una atención completa y holística de cada persona. Hacerse mayor viene acompañado de numerosas patologías o deficiencias que, añadidas a cualquier tipo de discapacidad, requieren una atención especializada y un abordaje serio y continuo sobre ellas para poder mantener su calidad de vida en niveles óptimos.

Estimulación cognitiva

La estimulación cognitiva es esencial en todas las etapas de la vida y, al final de la etapa de la vida adulta, se hace especialmente necesaria. La mejor herramienta de la que disponemos para luchar contra el deterioro propio de nuestra edad, es la estimulación permanente de nuestra mente.

Estimulación física

De igual importancia que la estimulación cognitiva, es la estimulación física de nuestros mayores dependientes. Mediante la realización de ejercicios físicos adaptados a cada uno y la realización de fisioterapia adaptada también a cada individuo, conseguiremos mantener o mejorar el estado físico de nuestros mayores para conservar su autonomía el mayor tiempo posible.

discapacidad

Comunicación permanente

La comunicación con las familias, administraciones y otros profesionales es de vital importancia. Nos ayuda en nuestro día a día resolviendo o minimizando los problemas que surgen a diario. Desde la humildad y con el firme compromiso de dar la mejor atención a nuestros mayores dependientes, se hace necesaria esa colaboración entre todos.

Atención a la individualidad

Conocer de primera mano sus inquietudes, gustos, sueños, deseos, costumbres, miedos y bagajes nos permitirán tener una visión mucho más completa de la persona a la que atendemos. Todo ello se transformará en una mejor atención y cuidado, respetando y valorando siempre nuestras diferencias y similitudes.

Paciencia, empatía, cariño y mucho amor

Sin duda son las mejores herramienta que nos acompañará en todo el proceso y que guiará nuestra intervención y servicios que prestemos. Debemos ponernos en el lugar de las personas que atendemos y pensar cómo nos gustaría que nos trataran si estuviéramos en la misma situación. Nunca debemos olvidar que todas nuestras acciones deben ir envueltas de grandes dosis de humanidad para que, la persona que las reciba, además de cuidado, se sienta querido y respetado. La paciencia y el cariño, siempre será el hilo conductor de toda nuestra labor.

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