Margarita Álvarez, la primera residente de Reifs Guadaira

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Margarita Álvarez, la primera residente de Reifs Guadaira

Margarita Álvarez, de 93 años, fue la primera residente de Reifs Guadaira. Se mudó al centro hace 14 años, cuando abrió sus puertas.

Esta ecijana apasionada del cine, la lectura y el teatro, conoció a su marido cuando trabajaba en una casa de huéspedes, un negocio familiar. A los 20 años se casó y se mudó a vivir a Sevilla.

Pero Margarita enviudó joven, a los 40 años, y volvió a retomar su vida laboral cuidando a personas mayores y niños pequeños. Además, para sacarse un sobresueldo, alquilaba las habitaciones de su piso a estudiantes de la Universidad y se dedicaba a coser, realizando cortinas y trajes de flamencas para la calle.

Actualmente mantiene una relación especial con su nieta Ana de la que siempre presume por su situación laboral en televisión y de la que no se pierde ninguna de sus intervenciones.

Margarita, es usted la residente número 1 de Reifs Guadaira, ¿qué se siente al ser la primera en ocupar una plaza en nuestro centro?

Me siento muy bien. Aquí me quieren mucho y por eso estoy muy tranquila y feliz. Nunca he tenido problemas con nadie y me llevo bien con todo el mundo. Durante todos estos años he tenido varias compañeras: Carmen, Laura, Apolonia, Pepa y, ahora, comparto habitación con Mercedes. A todas las recuerdo con mucho cariño.

¿Qué es lo que más te gusta de vivir en nuestro centro?

Lo que más me gusta de mi estancia aquí es la relación que tenemos todos, el cariño y la comunicación que siempre reina entre nosotros, además de todas las cosas que podemos hacer. Ahora, con esta situación todo ha cambiado mucho, pero seguimos sintiéndonos tranquilos y protegidos.

Hace unos años tuviste una sorpresa al cumplir 10 años con nosotros. ¿Nos puedes contar un poco esa experiencia? 

Fue un momento maravilloso, una buena “encerrona” la que me hicieron en el centro. Recuerdo que pasé un día estupendo: me pusieron una placa en un patio precioso que se inauguró; tanto el  director como mi compañero Manuel me dedicaron unas palabras muy bonitas; me entregaron flores; y hasta me dedicaron una actuación de un grupo que nos acompañó durante la fiesta preparada ese día. ¡Sin duda un día que nunca olvidaré! Le agradezco mucho a todo el personal el cariño con el que me tratan, tanto ese día como el resto de los que llevo viviendo aquí, que ya son casi 14.

 

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